Últimamente, como he mencionado, más o menos, en mi último post, intento colocar a ambos lados de la balanza los ratos de ocio y los quehaceres diarios. Los ratos de ocio, en mi caso, pueden darse de muchas formas pero es cierto que tengo tendencia a todo aquello que desarrollo en soledad. Y es que claro, de tantas cosas con las que podemos divertirnos, no todas nos satisfacen por igual. Hay que elegir, no queda otra.
Este fin de semana, en mi empeño por adaptarme a la vida social, (siempre escogida, es cierto) me he animado a salir en “saturday night”, aprovechando una celebración familiar y que por ello, también salían algunos de mis familiares. De primeras, una cenita con velas, que aconteció tranquila y amena, y después ¡hala, a mover el esqueleto! Madre mía, qué suplicio esto del bailoteo… He vuelto convencida de que las articulaciones de mi cuerpo son ya un nudo rígido. El baile no es lo mío, sin duda, el cante, tampoco. Tendré que probar con la guitarra…
A lo que voy. Lo cierto es que después de tanto tiempo sin salir de parranda, una no puede evitar fijarse en ciertas cosas. No es mi hábitat, por lo que no puedo remediar fijarme en todo.
A veces, he tenido la sensación de que con mirar a una persona a los ojos, he podido ver cuánta es su soledad. No sé por qué. A veces, he mirado a la gente, casi siempre extraños, y he sentido cierta lástima, ternura, o simplemente tristeza por lo que me han transmitido a simple vista. Supongo que han sido cosas mías, percepciones infundamentadas y que la gente es más feliz de lo que aparenta. Supongo.
Durante el tiempo que estuve en la disco de moda en la zona, no hice más que recordar una frase que compartía hace poco con un amigo. Decía algo así como que “los sábados por la noche están llenos de soledad” y ciertamente, volví a casa convencida. Es cierto que lo que predomina es gente joven, muy guapa, divertida, que parecen comerse el mundo cuando pisan una pista, les da un poco la luz de los focos, o se visten a la última. Pero claro, a mí me cuesta enrolarme en esa relación de ¿¿¿cómo crear una felicidad aparente???
Como lo mío no es bailar, repito, y con tres copitas de champagne ya creo que voy un poco pasadilla, pues qué mejor que buscar una esquinita y aguantar el tirón como sea. Y desde esa esquina donde yo me siento discreta, acabo poniendo el ojo de forma indiscreta. Una pasea la mirada por la barra de un bar, pub o discoteca, y llaman la atención algunas caras; algunas caras ya no tan jóvenes.
Entonces me doy cuenta de una cosa. Hay algo que no quiero ser. Espero no levantar ampollas, porque cada cual, independientemente de su edad, tiene mi beneplácito para hacer lo que le venga en gana, pero sabed que si algún día, cuando pasen unos años, cuando cuente ya más de 50, y me veis sentada frente a una copa mientras miro cómo se derrite el hielo, si veis que así transcurre cada sábado, y me visto con un atuendo no propio de mis 50 añazos, por favor, reconocedme; sabed que me estaré sintiendo sola y que no estoy siendo feliz.
Por cierto, este vídeo no viene a cuento, pero me mola...:-)
LA CULPA SIEMPRE DE LA "VACA"
-
Y es que es cierto, por mucha modernidad, avances tecnológicos, internet,
educación sexual en las escuelas desde pequeñitos y una largo
etc..............
...



